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Día Mundial de la Salud Digestiva

2015 05 29

La bacteria que ganó un premio nobel

En el año de 1982 los investigadores australianos Barry Marshall, patólogo-biólogo, y Robin Warren, gastroenterólogo-clínico, realizaron un descubrimiento que se considera como uno de los fenómenos más extraordinarios de las investigaciones biomédicas modernas.1

Su investigación permitió demostrar por primera vez, por medio de un hecho fundamental y con base científica, que la gastritis y las úlceras pépticas pudieran ser causadas por una bacteria y tratarse mediante antibióticos. Este hecho no fue bien aceptado al principio, tan es así que la sociedad de gastroenterología de Australia no los respaldo ya que desde principios del siglo XIX se habían asociado estas enfermedades con otros factores como el estrés, el tabaquismo, consumo de medicamentos o alimentos irritantes, la ingesta de café e incluso se llegó a hablar de que la personalidad y la predisposición familiar ulcerogénica podrían ser los causantes de este padecimiento.1

Este acontecimiento logró que se le diera un papel muy importante a la bacteria Helicobacter pylori, causante de dichas enfermedades y adicionalmente a la mucosa gástrica por sus importantes funciones secretoras que permitieron demostrar que en ella viven bacterias colonizadoras que ayudan a la adecuada absorción de nutrientes de los alimentos.

Este suceso fue tan importante que Marshall y Warren fueron galardonados en el año 2005 con el premio Nobel de fisiología y medicina por sus descubrimientos y aportaciones sobre la bacteria Helicobacter pylori y su relación causal en patologías gastroduodenales, siendo está la causante de la infección bacteriana crónica más común en el mundo ya que tiene una prevalencia por arriba del 50% en la población mundial.

Frente a este panorama y ante la importancia de contrarrestar los efectos de las enfermedades relacionadas al sistema digestivo, se conformó la Organización Mundial de Gastroenterología, la cual integra a más de 100 sociedades de gastroenterología a nivel mundial que representan más de 50,000 miembros en todo el mundo. Desde 1935, esta organización ha buscado crear conciencia entre el público sobre este tipo de enfermedades, así como su prevención y tratamiento; por lo que decidió crear, en el 2004, el Día Mundial de la Salud Digestiva.2

El 29 de mayo de cada año fue el día que pactaron para conmemorar la importancia de tener una adecuada cultura de prevención, así como trabajar en la optimización de normas de formación, educación y mejores prácticas de  gastroenterología y hepatología en todo el mundo bajo un enfoque integral para proteger a los pacientes.

Año con año, la celebración se centra en un tema específico, en esta ocasión los esfuerzos se enfocarán en la “Acidez: una perspectiva global”, siendo éste el principal síntoma de las enfermedades digestivas. Para esta edición se buscará llevar las investigaciones a un plano práctico para facilitar la comunicación entre los diversos sectores involucrados.2

En México, el panorama es sumamente delicado, ya que el 70 por ciento de la población mexicana está infectada con la bacteria que produce gastritis crónica y úlcera péptica, Por lo que para mitigar las consecuencias de dicha situación, es necesario el esfuerzo de todos los involucrados en la asistencia médica y en trabajos de prevención de todos los días.3

Una acción que es sencilla y fácil de llevar a cabo para contrarrestar los efectos de estos padecimientos es el consumo de probióticos, que ayudan para prevenir y tratar alteraciones inmunológicas y problemas gastrointestinales.

Los probióticos contribuyen a combatir algún desequilibrio que se tenga en la flora intestinal o microbiota, ya que asumen la función de restauradores y favorecen el incremento de la producción de bacterias intestinales beneficiosas, mismas que estimulan las defensas naturales del organismo contra ataques de agentes externos dañinos.

El consumo de estos microorganismos vivos en cantidades adecuadas ofrece enormes beneficios a la salud tanto en niños como en adultos.

El término probiótico fue utilizado por primera vez en 1965 por Daniel Lilly y Rosalie Stillwell; se definió así a todo aquel factor de origen microbiológico que estimule el crecimiento de otros organismos.4

 

Referencias
1Torres Valadez Fernando, García Menéndez Alberto y  Zárate Osorno Alejandra. Seminario Actual de la Medicina. “Helicobacter pyroli” Facultad de Medicina de la UNAM. 2008 Consultado en: http://www.facmed.unam.mx/sms/seam2k1/2008/ene_01_ponencia.html
2Caley Mutrie. “2015 Partnership opportunities brochure. Working Together to Achieve Optimal Digestive Health Worldwide” World Gastroenterology Organisation (WGO). 2015. Consultado en: http://www.wgofoundation.org/assets/docs/pdf/events/2015/FINAL_WDHD_2015_Partnership_Opportunities_Brochure.pdf
3Torres Valadez Fernando, García Menéndez Alberto y  Zárate Osorno Alejandra. Seminario Actual de la Medicina. “Helicobacter pyroli” Facultad de Medicina de la UNAM. 2008 Consultado en: http://www.facmed.unam.mx/sms/seam2k1/2008/ene_01_ponencia.html
4Francisco Guarner. Guías prácticas de la Organización Mundial de Gastroenterología. “Probióticos y prebióticos”. 2008. Consultado el en: http://www.worldgastroenterology.org/assets/downloads/es/pdf/guidelines/19_probioticos_prebioticos_es.pdf